Existen varios procedimientos disponibles para quitar tatuajes. Estos son los siguientes:
Quitar tatuajes con láser: Esta es la forma más común para quitar tatuajes. Consiste en la utilización de una luz de alta intensidad del láser que elimina el tatuaje mediante la ruptura de la coloración del pigmento. A medida que se van realizando más tratamientos, más luz láser penetra en la piel para eliminar la tinta. Sin embargo, hay un límite en el número de tratamientos que se pueden realizar de forma segura. Demasiados tratamientos aplicados sobre la misma zona, podrían dañar la piel y dejar cicatrices permanentes. Puede ser necesario que al paciente se le realicen entre una y diez sesiones para completar el tratamiento.
Tratamiento de luz intensa pulsada (IPL): El tratamiento de IPL es una técnica que utiliza una luz intensa, enfocada sobre las capas superiores de piel para quemar el tatuaje. Este procedimiento también estimula el crecimiento de piel nueva. Esto hace que el tatuaje sea mucho menos visible cuando la piel se cure. Este tratamiento es menos doloroso que el tratamiento con láser, requiere menos sesiones y éstas pueden ser más eficaces. Debido al tiempo que se necesita para que la piel se cure, por lo general, el paciente deberá esperarse 12 meses para ver los resultados finales.
Cremas que deshacen los tatuajes: Las cremas tópicas son un método no invasivo para quitar tatuajes. Si el paciente utiliza estas cremas durante un período de tiempo específico, con el tiempo el tatuaje puede desaparecer. Sin embargo, los resultados no se pueden garantizar y algunas cremas pueden provocar cicatrices por quemaduras de la piel.
La escisión: Este método consiste en la real eliminación de la piel tatuada. Una vez se elimina esta zona, la piel se cose con puntos de sutura para cerrar las incisiones. Este procedimiento generalmente se utiliza con los tatuajes más pequeños, pero también puede realizarse con tatuajes más grandes. Los tatuajes grandes requieren un injerto de piel de otra zona del cuerpo.
La dermoabrasión: Este es un procedimiento quirúrgico en la que el médico utiliza un instrumento de lijado médica para "lijar" o eliminar las capas superiores de la piel. Con este procedimiento se revelan las nuevas capas de piel existentes por debajo del tatuaje y por lo tanto, este método es capaz de quitar el tatuaje. Este procedimiento requiere anestesia local. El periodo de recuperación puede extenderse durante varias semanas
La salabrasion: Es una técnica muy antigua que consiste en inyectar en la zona tatuada epinefrina y lidocaína, un anestésico que controla el sangrado y los moretones.
Las inyecciones de solución salina: Este método implica inyectar en la zona del tatuaje lidocaína y agua salada, es decir, una solución salina, que ayudará a romper los pigmentos del tatuaje. Esta solución en realidad no elimina el tatuaje, pero puede difuminar la imagen significativamente..